Cruzar el río Pitumarca en Checacupe es como caminar a través de páginas de historia viva del Perú. En un tramo de menos de 100 metros coexisten tres puentes construidos con tecnologías y estéticas de tres eras distintas de nuestra historia nacional. El Puente Inca, originalmente tejido en trenzas de Ichu andino, representa la destreza del Imperio del Tawantinsuyo para interconectar el accidentado territorio andino. A pocos metros, el robusto Puente Colonial de piedra labrada y arco de medio punto evoca el virreinato del siglo XVII y la labor de albañilería mestiza. Completando el conjunto, el Puente Republicano de vigas de hierro recuerda los albores industriales del siglo XIX. Conocerlos es entender la evolución cultural de nuestro país en un solo lugar.